SIN PRISAS CON
EL EXITO
Llega
al mundo en Madrid el 21 de diciembre. De orígenes extremeños
y condición humilde, su niñez no fue lo que se dice, un
camino de rosas. Conflictivo sí, pero sin llegar a transgredir
las normas básicas de su época. Eso lo haría un poco
más tarde.
El
largo recorrido de Manolo Tena por la discografía y el espectáculo,
por la poesía y la música comenzó hace muchos años,
cuando por el Madrid de la década de los 70 se paseaban los primeros
artistas y prestigiadores del cambio, de la transformación. Aquel
joven poeta neoromántico, con sus cuadernitos llenos de dibujos
y poemas agrios y feroces, tomaba apuntes de todo aquello que sucedía
en los rincones de un Madrid acribillado por la inspiración y
el sentimiento de los artistas nómadas que, antes o después,
decargaban en la vieja ciudad del Centro sus creaciones proscritas y
también los ecos de los creadores internacionales, allí
donde les dejaban actuar y les programaban.
En
aquel Madrid remoto y oscuro habían comenzado a resonar las voces
del Living Theatre, de Roy Hart, del grupo Tábano, de Ray Collins,
y las más sutiles y raciales de Salvador Távora, de los
poetas del grupo que componía poesía 70, de José
Heredia Maya, y de tantos otros... Con todos ellos fue tejiéndose
la provocadora figura de rockero insolente que mostraba en sus actuaciones
de los pasillos del Metro o en los escenarios.
Con
los grupos Cucharada y Alarma!!! supo darle al harapo y al desplante
una dignidad tan nueva en el panorama musical del naciente Estado Español
de las Autonomías, que se creó a su alrededor un prestigio
que acabó por ser una niebla espesa y luminosa, como la que acompaña
a los ángeles perdidos en el firmamento. Y así voló
durante años, raso y esplendoroso. Un día, la cola de
un huracán que se ensañaba en las avenidas llenas de palmeras
de Miami, lo devolvió al viejo continente, y a partir de ese
momento, las plumas de los críticos musicales y las tablas de
los escenarios se llenaron de Manolo Tena.
El
disco Sangre Española, puso las cosas en su sitio. Ganó
mucho dinero, pero sabía que no podría vivir sólo
de un éxito después de tantos años de silencio
aparente. Tenía que ponerse a trabajar, y sacar otro disco cuanto
antes... Sabía lo que le esperaba cuando apareciera su siguiente
trabajo, aún sin apagarse los ecos del primero. La crítica
fue dura, y la respuesta...la esperada. Pero él, regateó
la adversidad premeditada, y dejó que la corriente de la crítica
vulgar corriera por sus espaldas sin calarle en lo más mínimo.
Hoy,
tres años después, con aires de Nueva York, Manolo Tena
ha logrado meter a Federico García Lorca entre la maraña
intestinal del lenguaje disparatado, rítmico-urbano, descastado,
desclasado y protestón que utilizan los negritos neoyorquinos.
Por el túnel del tiempo, de ese tiempo que Federico no necesita
porque es intemporal, Tena nos presenta en su última producción
discográfica "Poeta en Nueva York", una cara distinta del poeta
Andaluz. Una faceta que adivina con fino olfato el creador, en los versos
neoyorquinos.
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